Luego de las vacaciones, nada mejor que poner la mente en positivo y sentir que justamente esos días de ocio fueron para la recarga total de baterías para tomar al año que tenemos por delante cómo todo un desafío. Siempre con la lista de objetivos por delante y para su consulta constante, nada mejor que empezar haciendo bosquejos de cómo encararemos nuestras tareas y administraremos mejor nuestro tiempo.
En lo personal, este fue un año muy particular. Ya con mi emprendimiento a full necesitaba salir de vacaciones sin pensar en el trabajo (confieso, imposible NO chequear emails y contestar los que consideraba prioritarios) pero no más que eso, que no es poco. Luego de unos días de mucha paz y tranquilidad en el mar, siempre prefiero estar unos días antes en casa para justamente organizarme. Mucho queda por hacer! Y los primeros días de marzo a veces resultan hasta estresantes cuando creemos que no podemos con todo a la vez…
Como cuasi adicta a los consejos de internet , aquí comparto una lista de aquellos que encontré para tener en cuenta y que eso no nos ocurra :
1) Llegar a tu hora. La puntualidad es el primer mandamiento de unos horarios racionales. Nos permite aprovechar más nuestro tiempo. Si somos escrupulosos con la hora de entrada a trabajar o con nuestros compromisos, estaremos más legitimados para serlo también con la de salida o fin de nuestro día laboral.
2) Aprovechar el tiempo. El tiempo es limitado y fácilmente desperdiciable. Ocho horas de trabajo dan para mucho y deberían ser más que suficiente para cumplir las tareas del día. Pero es necesario mentalizarse para aprovecharlo al máximo, evitando dispersarse en otras distracciones.
3) Salir a tu hora. Algo tan sencillo como salir a nuestra hora es muy importante para mantener alta nuestra motivación. Hay que reivindicar el derecho que nos asiste a salir a la hora convenida, sobre todo si hemos sido productivos y hemos cumplido con nuestro trabajo. La perspectiva de salir a la hora nos da la sensación de que controlamos nuestro tiempo.
4) Dedicar un espacio a la familia y al ocio. El síndrome post-vacacional tiene su raíz en que tenemos la impresión de que al terminar las vacaciones sólo vivimos para trabajar. Por eso es imprescindible dedicar tiempo para nosotros mismos y para nuestra familia. El día es muy largo, y no hace falta estar de vacaciones para disfrutar de esos aspectos esenciales de la vida.
5) Dormir más. La impuntualidad, la baja productividad, la escasa motivación y otros problemas vinculados al síndrome post-vacacional tienen su origen en nuestros malos hábitos de descanso. Podemos mejorar nuestra calidad de vida adelantando la hora de acostarnos.
6) Planificar. Planificar nuestro tiempo es la manera más eficaz de aprovecharlo al máximo sin tener que trastocar nuestros horarios. Así evitaremos que las distintas parcelas de nuestra vida (trabajo, ocio, descanso) interfieran unas con otras. Aconsejamos seguir la regla de los tres ochos (8 horas para trabajar, 8 horas para el ocio, 8 horas para descansar).
7) Desterrar las jornadas interminables. Volver a la rutina de trabajo no equivale a mudarnos a vivir en ese espacio. No podemos pasar de no hacer nada en absoluto en vacaciones a volver a meternos entre pecho y espalda jornadas maratonianas de trabajo.
En fin, me parecieron asuntos tan simples, pero tan importantes a la hora de elegir cómo encarar nuestros días.
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Karina Villegas
Asistente Virtual Certificada
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